La introducción de un nuevo material en el mercado no es trivial ni inmediato y la historia nos recuerda que hacen falta años y una alta inversión, humana y económica, para poder tener productos reales y con valor añadido. El grafeno se ha presentado en los últimos años como uno de los materiales más prometedores y sus sorprendentes propiedades han hecho que las expectativas hayan crecido de manera exponencial.
Sin embargo, el traspaso tecnológico del laboratorio a la industria es un reto importante y el grafeno tiene todavía varios desafíos a los que enfrentarse como escalabilidad, estandarización y regulación, entre otros. No obstante, hay aplicaciones en las que el avance ha sido notorio y donde Graphenea ha invertido tiempo y esfuerzo consiguiendo niveles de madurez tecnológica muy altos.
En el campo de los aditivos industriales, uno de los primeros productos comerciales de Graphenea es el HTA (Heat Transfer Additive) que se vende a través de KIVORO, spin off especializada en aditivos industriales. Este producto de base acuosa se añade al adhesivo de base almidón que utilizan las empresas corrugadoras mejorando su velocidad de secado y permitiendo a las plantas aumentar su velocidad de producción hasta un 50%, sobre todo en escenarios poco favorables como es el pegado de papeles especiales y cartones de mayor espesor. Graphenea se ha asociado con una empresa multinacional del sector agroquímico para su comercialización en Europa lo que le ha permitido el acceso a un amplio número de clientes.
Además, existen otros sectores en donde KIVORO ha desarrollado aditivos que se encuentran en fase pre-comercial. En el sector de la construcción, por ejemplo, se ha conseguido aumentar la vida útil del cemento en más de 50 años añadiendo una pequeña cantidad de aditivo. En materiales asfálticos, por otro lado, la adicción de aditivos basados en grafeno mejora su durabilidad y resistencia.
Como parte de las tendencias futuras nos gustaría mencionar que parte del éxito de la industria de la microelectrónica en las últimas siete décadas ha sido debido a la introducción y utilización de nuevos materiales. Con el auge de la inteligencia artificial (IA), es necesario un cambio de paradigma en telecomunicaciones para mejorar el rendimiento de los dispositivos y la eficiencia energética. No somos conscientes de que el transporte de datos es uno de los principales contribuyentes a las emisiones de carbono ya que por ejemplo el entrenamiento de modelos de IA requiere de muchísima energía. Se prevé que el grafeno desempeñe un papel fundamental en esta transformación. Además, como otra tendencia futura podemos mencionar que el grafeno permite la obtención de biosensores muy precisos y con una alta sensibilidad para la detección precoz de cáncer teniendo un impacto positivo directo en la calidad de vida de las personas.
SOBRE AMAIA
Nació en Bergara, aunque lleva viviendo más tiempo fuera de Bergara. Obtuvo su doctorado en química de polímeros en la Universidad de Strathclyde en Glasgow, Escocia (Reino Unido) y después de una beca postdoctoral, se pasó al mundo de la industria dónde trabajó durante 6 años en Ferring Pharmaceuticals como investigadora senior en el I+D de nuevos sistemas de dosificación controlada de fármacos. Tras vivir 12 años en el Reino Unido, en 2010 se trasladó a Donosti como directora científica de Graphenea dónde lidera el I+D relacionado con los materiales de grafeno. Desde 2010 ha conseguido recaudar más de 20m€ de financiación europea para financiar el I+D de Graphenea. Además, ha presentado más de 18 patentes internacionales y obtenido más de 97 publicaciones científicas. Es la investigadora principal en más de 40 proyectos europeos financiados a través de FP7/ HE/H2020. Dentro de la Graphene Flagship ha sido miembro ejecutivo y liderado el paquete de trabajo relacionado con la integración del grafeno en aplicaciones de electrónica y fotónica. También ha dado más de 60 charlas invitadas en conferencias internacionales.